«Seis meses de Santacrocismo en Funes»

«Ahora sí!» Era el slogan que terminó consagrando a Santacroce como intendente de la ciudad luego de varias postulaciones.
El tiempo será testigo para saber si verdaderamente estuvo preparado y para conocer también cual es la efectiva capacidad de gestión del actual intendente.
Comenzando con obras y servicios públicos, es imposible de obviar que desde marzo de este año y a poco más de tres meses de su asunción, entramos en el mundo a una desconocida «etapa de coronavirus». Aplastando así, todas las buenas voluntades en materia del hacer para sólo trabajar en prevención y control.
También es innegable desconocer que si bien la llegada del nuevo intendente y su actitud gestionadora, arrasó en aquellos primeros días de trabajo. Se hizo bastante más fácil marcar la diferencia, ya que la ciudad venía quizás de los peores meses de su historia, sin siquiera poder cumplir con los servicios básicos y obligatorios.
Si a grandes rasgos se comparan las realizaciones de estos primeros seis meses con la de su antecesor Leon Barreto, en su también primera etapa, difícilmente pueda sacarse diferencia entre ambos. Inclusive los eventos más relevantes que realizó la ciudad en el primer verano justicialista no han sido más que la continuidad de una política que le había dado buen rédito al intendente saliente.
Algunos dicen que Santacroce hasta ahora no ha sido ni más ni menos que «El Roly», como todos lo conocen en el pueblo. Desde su presencia en la calle y siendo resolutivo para los tradicionales pedidos de los vecinos. Haciendo también grandes anuncios que, de concretarse, serian verdaderamente importantes. Además, y ajustándose a su fama, logró actuar de forma rápida y sin vueltas. «Poniendo el pecho» en diferentes situaciones y acciones que tenían que resolverse en la ciudad. Logró zafar de los ahogos financieros, a través de una importante moratoria. Trabajó para modificar el caos en el tráfico, promoviendo la mano única en el centro y otras medidas que a varios de los que ocuparon la silla principal de calle Angelome y Santa fe se les complicaría quizás por temor al humor de los Funenses, situación que «al Roly» parecen no incomodarlo.

Sin embargo, tampoco logró salirse de la parte de su reputación que ha sido siempre cuestionada. Y, más allá de la veracidad de los cuestionadores, ni bien asumió tuvo su primer desencanto. Una de sus colaboradoras más allegadas y candidata junto a él, sucumbió en polémicas escenas en un encuentro con las fuerzas públicas, que fueran filmadas y virilizadas hasta por los medios rosarinos. Quedando así no muy bien parada su reputación dirigencial ante la sociedad funense, arrastrando e involucrando en sus dichos al propio intendente.
Del mismo modo que siempre, ha sido y es cuestionado también su círculo personal, es vox populi que los actores más importantes de hoy en la intendencia de la ciudad no son para nada carismáticos. En algunos casos, tampoco conocidos por la población. Y además pesan sobre algunos de ellos más de una denuncia. Abusos de autoridad entre otros sumarios administrativos dentro del mismo municipio. Hombres pertenecientes a otros partidos que tampoco gozan de buena reputación lucen siempre muy cercanos al poder del intendente.
Recién son sus primeros seis meses y bastantes complicados, los que le han tocado gobernar al intendente de Funes. Mucho queda por delante y probablemente, también fiel a un estilo, Santacroce estará tomando nota de lo que se viene haciendo bien y de lo que tendrá que mejorar en los próximos tiempos.
Lo que sí es un hecho, que Santacroce demuestra hasta hoy, con sus desaciertos y virtudes, que no es ni más ni menos que “Roly Santacroce” al que la mayoría de la gente eligió para comandar los destinos de la ciudad de Funes.

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