Las promesas que se contradicen con la realidad

El intendente Diego Barreto tenía hasta el 15 de enero para vetar las tres normativas, algo que nunca sucedió. De este modo, las urbanizaciones se promulgaron automáticamente. En la última reunión que mantuvo con vecinos y dirigentes de la oposición, el intendente minimizó estos plazos legales cumplidos y deslizó que aún “hay tiempo” para hacer modificaciones.

Se comprometió a modificar el proyecto de ocho condominios y 200 departamentos, y a dar marcha atrás con los cambios de la ordenanza 288 (planta baja y un piso), lo que haría inviable el proyecto.

El conflicto ya ganó visibilidad a nivel provincial y nacional. El diputado santafesino Carlos del Frade (Frente Social y Popular) y la diputada nacional Lucila De Ponti (Movimiento Evita) se pusieron a disposición de los manifestantes para frenar este desarrollo inmobiliario.

La Multisectorial no cree en las promesas de Barreto, por lo que sigue firme en su plan de lucha. Continúan juntando firmas, planean nuevas movilizaciones, una reunión con representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y esperan ansiosos la primera sesión del Concejo para pedir “las correspondientes explicaciones” a quienes apoyaron estas iniciativas.

Por lo bajo y sin dar nombres, aseguran que el lobby empresarial le “torció la mano” a los concejales. Hablan de “reuniones, llamados y presiones” para lograr la venia política. “El mismo día de la votación vieron a algunos concejales reunidos con los empresarios en un bar”, deslizan desde el anonimato.

 

El nuevo Concejo, clave para las aprobaciones

Funes tenía hasta el 10 de diciembre un Poder Ejecutivo filo macrista (la intendenta Mónica Tomei ganó en 2011 con el respaldo del Frente Progresista, aunque más tarde se pasó a las fila del PRO) y un Concejo divido en cuatro grupos: tres representantes socialistas (Adrián Sánchez, Eduardo Casim y Ana Martelli), un peronista (Santacroce), una banca por el PRO (Barreto) y otra por el Frente Unidad Popular (Mauro Miguez).

En las últimas elecciones, Barreto le ganó la pulseada a Santacroce y se quedó con la intendencia. El cambio también alcanzó al Concejo que quedó dividido en tres partes iguales: 2 bancas para el PRO, dos para el FpV y dos para el Frente Progresista.

“Este reacomodamiento de piezas en el Concejo fue determinante para estas aprobaciones. Por cómo votó cada bloque, la sensación es que de haber ganado el candidato peronista la intendencia hoy tendríamos el mismo escenario”, señala Nani Ferroni, ex secretaria del recinto y militante de Unidad Popular, partido que se quedó sin representación tras las últimos comicios.

Ferroni cuenta que el año pasado aparecieron “rumores y trascendidos” sobre un emprendimiento con edificios, por lo que el Concejo le solicitó al Ejecutivo que no aprobase nada que no estuviese permitido por la ordenanza. “Santacroce no apoyó este pedido. Ahora todo tiene más sentido”, analiza la militante.

Y agrega: “Las normativas se votaron por los números de expedientes, no por el contenido. Se intentó ocultar todo. Nosotros nos enteramos porque había vecinos presenciando la sesión. Cuanto menos es llamativa la torpeza política que cometieron”

Hasta el momento, ninguno de los cinco concejales que levantaron la mano en la sesión del 22 de diciembre explicaron públicamente las razones y los motivos de avalar las construcciones.

 

Nota: Andres Actis

Foto: Ariel Micheletti

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