La salud, otro negocio de Barreto

La Municipalidad y el Sanatorio de la Mujer firmaron un convenio para brindar en primera instancia un chequeo médico express a todos los empleados municipales. Además, incluye trabajos de reacondicionamiento del Houssay y la adquisición de equipamiento y mobiliario nuevo para el centro.

En un inédito paso de privatización de la salud pública, el convenio establece que podrán gestionarse turnos directamente desde el centro de salud para acceder a todas las especialidades médicas que brinda la institución privada.

No sólo el municipio falla en asegurar por sus propios medios el derecho a la salud a sus ciudadanos, sino que quienes asisten al centro de salud y reciben una excelente atención  por parte de los trabajadores de salud, ahora serán derivados a especialistas del ámbito privado, más específicamente, de la familia Quaranta, dueña de Casa Bleger, la histórica librería de Rosario que de la noche a la mañana cerró sus puertas en Mayo del año pasado sin informarles nada a sus trabajadores, quienes un día fueron a trabajar y se encontraron con las persianas bajas. La familia Quaranta también es dueña del Sanatorio de la Mujer. En dicho sanatorio hacen sus prácticas los estudiantes de medicina de la Universidad Abierta Interamericana.

El Intendente Diego León Barreto y el presidente del Sanatorio Pablo Quaranta celebraron un acuerdo que prevé generar un trabajo conjunto con el área de Salud municipal. Este convenio incluye el acondicionamiento completo de un área dentro del CAPS Houssay para la realización de chequeos médicos express, que incluye laboratorio completo, ecografía abdominal, ginecológica y mamaria, radiografía de tórax, eco-Doppler, ergometría y consulta clínica.

“Todos los instrumentos necesarios y aparatología de alta complejidad son brindados por el Sanatorio de la Mujer y quedarán a total disposición del centro de salud”, confiaron desde el Municipio.  Este acondicionamiento incluye además trabajos de pintura en todo el establecimiento, camillas y mobiliario nuevo.

“Los recursos municipales son escasos  y nos dificultan la adquisición de nuevas tecnologías o la posibilidad de realizar todos los acondicionamiento edilicios que quisiéramos”, dijo Diego León Barreto, y concluyó: “Este tipo de articulación público-privada nos permiten brindar un mejor servicio de salud a todos los funenses”.

Del análisis de este convenio surgen varios interrogantes:

¿Deberán pagar de ahora en más los funenses por servicios que antes eran gratuitos?; ¿Funes necesita esa aparatología?; en caso de que sí se necesite, ¿no sería más conveniente gestionar esa aparatología ante la nación, gobernada por el mismo signo político del intendente o ante la provincia?; ¿los funenses ahora serán atendidos por estudiantes de medicina de una universidad privada que hacen sus prácticas?; ¿qué piensan los trabajadores de la salud de Funes respecto de este convenio?

Con respecto a esta última pregunta, Funes 24 intentó responderla consultando a la secretaria gremial de la Asociación de Médicos de la República Argentina, Sandra Maiorana.

La dirigente gremial fue contundente: «Por un lado, todo lo que mejore la atención de salud de la población y, a la vez, dé mejores condiciones de trabajo a los médicos que tienen que hacer diagnóstico e implementar tratamiento, por supuesto es bienvenido. Pero yo le recordaría a la intendencia de Funes que en los C.A.P.S., que son los que han dado todo el tratamiento de atención primaria hasta ahora, y van a seguir dándolo, están la mayoría de los médicos en negro, como monotributistas, sin un reconocimiento como trabajadores, sin ningún tipo de cobertura ni respaldo como trabajadores. Me parece que primero tendría que blanquear a los médicos y mejorar sus condiciones de trabajo. Ya que hay dinero para hacer convenios con la medicina privada, me parece que también tiene que haber dinero para blanquear a los médicos que hasta ahora han atendido y van a seguir atendiendo a la población de Funes»

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