La desconfianza no cedió ni un poquito

Por Pablo Feldman.

Pasado mañana se concretará la primera reunión del Comité Operativo que se ha constituido entre el gobierno nacional y el provincial. Esto lo confirmó el viernes la ministra de Seguridad Patricia Bullrich que estuvo en Rosario y puso en marcha el comité de Planificación y Definición de Estrategias del Plan de Seguridad. Junto a la ministra estuvieron el gobernador Miguel Lifschitz, la intendenta Mónica Fein y el ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro. La falta de precisión sobre el número de gendarmes y fuerzas federales que desembarcarán en Rosario se transformó en el dato más relevante de la conferencia de prensa conjunta finalizada la reunión. «Van a ser muchos» dijo Bullrich con gesto adusto y su lado Lifschitz asentía con idéntico rictus. Si bien se trataba de un anuncio tras el primer paso del «trabajo conjunto» el clima que rodeo a esta tercera reunión en menos de un mes no denotaba espíritu de cuerpo sino que dejó entrever la desconfianza mutua entre ambos gobiernos reflejada además en la firma de un convenio plagado de obviedades.

Los cruces de declaraciones de las semanas pasadas reflejan profundas diferencias políticas disimuladas ahora por una situación límite, en principio para el gobierno provincial, pero más temprano que tarde también para el gobierno nacional. La necesidad de combatir con éxito el delito y la criminalidad obliga a ambos a moderar el lenguaje, suavizar los gestos y aportar a una relación armónica. Sin embargo, entre los «muchos» agentes federales que llegarán a la provincia habrá varias decenas de agentes especializados en información e intelgencia, que no se los verá patrullar pero que estarán reportando a sus mandos del accionar de las fuerzas conjuntas. Si bien no se han confirmado los nombres de los responsables de ese comando se puede adelantar que por la provincia lo integrarán el subsecretario de Seguridad, gendarme retirado Omar Pereyra, el Jefe de la Policía José Luis Amaya y el Jefe de la Policía de Investigaciones Daniel Corvellini. Por la nación, hasta el momento se habla del comandante de gendarmería Claudio Brilloni, director general de inteligencia criminal, y otro gendarme que tuvo destino en Rosario antes de que asumiera el presidente Mauricio Macri.

Tras la reunión del viernes con Bullrich, ya se han registrado algunos gestos como declaraciones del gobernador entorno a las expectativas de crecimiento de la economía, o del ministro de Hacienda Gonzalo Saglione, a favor de adherir al blanqueo de capitales propiciado por el Gobierno y que nunca antes Santa Fe había acompañado. Del mismo modo, la ministra trató de desandar aquella declaración de la «falta de voluntad para depurar la policía» que había lanzado contra el gobernador Lifschitz aduciendo que «cuando uno está en un clima de tensión hace un cúmulo de declaraciones cuando en realidad la gente quiere que trabajemos juntos». A propósito de eso, fuentes cercanas al gobierno nacional sostienen que lo primero que se verá es la reaparición de patrullas de Gendarmería, integradas por personal que está radicado permanentemente en la ciudad -hay cerca de 700 efectivos- que hasta el momento cumplían otras tareas al parecer no imprescindibles, que antes de fin de mes podrían representar 40 móviles permanentes. También efectivos de prefectura y policía federal, en un número no precisado -deliberadamente- entre otras cosas para evitar que se produzcan «pedidos» similares de otras provincias al conocerse el aporte del gobierno federal.

En vísperas de una nueva etapa, en la que la policía provincial ha mejorado su rendimiento el último mes, la ministra Bullrich sigue siendo la referencia del presidente Macri en su relación con Santa Fe. Las gestiones de buen componedor del ministro Rogelio Frigerio cuando Macri estaba en China dieron margen para pensar en un vínculo más cordial entre ambas gestiones. De regreso, y cuando Lifschitz confiaba en «la política» para encauzar el problema, en el despacho presidencial estaba el Jefe de Estado, junto al Jefe de Gabinete Marcos Peña, pero también Patricia Bullrich. Un respaldo explícito hacia la funcionaria por parte de quien hace apenas unos meses había calificado al invitado como «el gobernador con menor vocación por colaborar». Después de la reunión del viernes quedó claro que nada de lo que dijo la ministra fue sin el aval de su jefe. Se verá en adelante qué ocurre en esta relación en que como dijo el gran escritor «no nos une el amor sino el espanto».

 

FUENTE: Rosario12

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