Grisolía fue acusado de estafa y de espiar opositores

Los temas que se trataron en la sesión de ayer del Concejo se vieron totalmente eclipsados por un nuevo hecho que no por repetido deja de ser alarmante: un hombre, de nombre Jorge Eduardo Gastelu, se hizo presente para denunciar ante los concejales maniobras ilegales del subsecretario de gobierno Guillermo Grisolía.

«Yo fui contratado por medio de un decreto de Grisolía en el cual yo facturaba como monotributista», comenzó relatando Gastelu. En el mismo momento que relataba su situación,  ingresó en el Concejo «una copia acotada de todo lo que tengo para presentar. Acá está mi nombramiento como asesor de seguridad de la municipalidad de Funes, donde puse una factura (de seis que dice tener en su poder), nunca se me abonó ninguna, nunca cobré nada de nada de lo que facturé». En la carta documento que presentó como prueba (ver abajo), el denunciante alega que tenía una remuneración de 25.000 pesos, de los cuales 15 mil se depositarían en la cuenta bancaria y 10 mil «en la clandestinidad absoluta». Además, agregó que estos mismos documentos los había presentado en la Oficina Anticorrupción y que había hablado directamente con su titular, Laura Alonso.

Luego continuó diciendo que «hay cosas que fueron raras y demás… yo a Grisolía lo conocía hacía años y nunca pensé que era este tipo de persona, lo digo públicamente. Es más, en confianza, conociéndolo y hasta nombrándolo al intendente Barreto, me pidió dos cheques, que los cheques los tiene Mosconi no se por qué. O sea que pueden verificarlo en el banco». A lo que el concejal Santacroce dijo que «se los cambió, le cambió los dos cheques a Mosconi. Mirá lo que han hecho. Es claro como el agua, papá. Si Mosconi tiene tus cheques, es porque ellos se los dieron para cambiárselos». Gastelú agregó que «Una vez me hizo llevarlo a Puerto Norte, que es el administrador del country San Sebastián. No se por qué… alguna matufiada hizo ahí, yo me quedé arriba del auto. Yo soy perito en criminalística. Desde el momento que a mí me encontró, yo lo único que hice fue protegerlo… un quilombo atrás del otro…un quilombo atrás del otro», enfatizó.

El denunciante aseguró que mandó una carta por medio de sus abogados a la municipalidad y dijo que «no se hicieron eco, no tuve ninguna respuesta ni nada por el estilo. Ya se desgrabaron todos los audios, tanto los que tuve con Lionel (Scarano), con Diego (León Barreto), con (Guillermo) Grisolía. Ya se bajaron todos los chats, se adjuntaron todas las facturaciones, está el nombramiento adjuntado y bueno… dirá la justicia.»

Jorge Gastelu dijo que él estaba «tranquilo, porque me manejo con la verdad y tengo todo más que duplicado». Además, contó que Scarano lo llamó «para tener una conversación con él sobre este tema porque se había enterado de que yo trabajaba para la municipalidad y supuestamente él no sabía. Me citó en la Esso y me dijo que el día después de las elecciones yo iba a estar trabajando en la municipalidad pero que esto lo calle. Esas fueron las palabras de él».

El oficialismo en el Concejo intentó lo más posible despegar al intendente Barreto de su subsecretario de gobierno. El intendente interino, Carlos Olmedo, analizando los papeles presentados dijo que «está firmado sólo por Grisolía. No está firmado ni por el intendente, ni por el jefe de personal… así que es una truchada de Guillermo», a lo que la presidenta interina del concejo, Anita Martelli, dijo que el nombramiento «no está avalado por el municipio». Los denodados esfuerzos del oficialismo por despegar del escándalo al responsable número uno de todo lo que sucede en la ciudad fueron meritorios pero no suficientes porque Gastelu dijo «ojo que yo tengo la libreta, me dieron la libreta para ir a personal, yo hablé con la gente de personal, me mandaron a hacer estudios médicos (preocupacionales) y toda la historia». No hay caso. Es difícil defender a alguien que está de vacaciones.

Lo más grave de todo fue que el concejal Santacroce le preguntó a Gastelu si desde la municipalidad le habían pedido como parte de sus tareas que siguiera al concejal para conocer sus movimientos y el denunciante respondió que sí: «me pidieron que te observara». Esto constituye un hecho gravísimo. Que un gobierno haga inteligencia para perseguir a dirigentes opositores es algo que nuestra democracia no se puede permitir y la política funense como bloque debería repudiar este hecho.

Si algo quedó claro en la sesión de ayer del Concejo fue que o bien Barreto no controla el municipio y cada uno de sus subordinados hace lo que quiere, o bien el intendente es el responsable principalísimo de estos y otros hechos.

A continuación, dos de los documentos presentados:

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