Gendarmería en la mira por casos de abuso de poder en Funes

Un chico de 16 años y un jardinero oriundo de República Dominicana fueron víctimas de un accionar policial que está fuera de la ley. Al primero, lo obligaron a bajarse los pantalones delante de sus amigos. Al segundo, lo increparon y amenazaron cuando caminaba por la calle. Se radicó una denuncia en los juzgados federales.

El primer caso ocurrió el sábado 8 de octubre, diez días después del desembarco de las fuerzas federales en Santa Fe. Los gendarmes irrumpieron en el SkatePark, un espacio público inaugurado en 2014. Los chicos dejaron sus patinetas y se colocaron en fila por orden de los agentes. La requisa tuvo un blanco predilecto, un adolescentes que tenía los ojos tapados por su gorra. Le preguntaron los datos, le hicieron vaciar los bolsillos y lo obligaron a quitarse el gorro y levantarse la camiseta. Por último, le hicieron bajar los pantalones.

«El chico quedó en calzoncillos delante de todo el mundo, pasó una vergüenza terrible. Fue un claro abuso de autoridad», describió la madre de una chica que presenció el hecho. Ni la víctima ni su familia se animaron a radicar una denuncia por lo sucedido. Sin embargo, para las organizaciones sociales y políticas de Funes el episodio encendió una alarma de alerta.

El último arribo de los gendarmes a Rosario dejó un tendal de denuncias de detenciones ilegales y de abusos de autoridad en los barrios populares. Los relatos recopilados por la Asamblea por la Niñez y la Juventud daban cuenta de que, en muchas ocasiones, los efectivos obligaban a los jóvenes a bailar, cantar el himno o comerse los cigarrillos.

Un escena similar a la del SkatePark se repitió la semana pasada durante la marcha por #NiUnaMenos que se realizó en la plaza principal de la ciudad. Según narraron los testigos, tres gendarmes abordaron de mala manera a Alexis Martínez (39 años), un jardinero de República Dominicana radicado desde hace un tiempo en Funes.

barreto-gendarmesLa diferencia de criterios por la validez de la documentación que llevaba (la cédula de su país y el ceritficado de residencia provisoria otorgada por Migraciones) derivó en insultos y amenazas. «Si no tenés documento no salgas a la calle, los dominicanos no vienen a trabajar, sé a qué vienen ustedes», le dijo uno de los gendarmes. «Sacate la gorra que me voy a acordar de tu cara cuando te vuelva a cruzar», lo increpó otro.

Los agentes recién bajaron el tono cuando advirtieron que varios asistentes a la marcha se acercaron para ver lo que ocurría. Alexis logró librarse del acoso y rompió en llanto al intentar explicar lo sucedido. Luego, con el asesoramiento de vecinos, se acercó al edificio municipal para radicar una denuncia en el Centro Territorial de Denuncias de la provincia.

Más hostigamientos

Alexis se casó en República Dominicana con una mujer argentina. A mediados de 2015 decidieron radicarse en el país. Vivieron un tiempo con la familia de ella y luego alquilaron una vivienda en Funes, ciudad que eligieron por su tranquilidad, sus bucólicos paisajes y la oferta laboral para su oficio de jardinero.

Trabajó durante un tiempo en un country privado. Luego se desempeñó en casas particulares. Ahora está buscandoabuso-gendarmeria trabajo. Por su matrimonio, Alexis está en condiciones de acceder a una residencia permanente en el país. Por el momento tiene lo que se conoce como «residencia precaria», un certificado provisorio que se actualiza cada tres meses. El papel sirve como documentación para ser exhibida ante cualquier autoridad u organismo del Estado.

Luego del incidente con los gendarmes, Alexis detalló el abuso de poder ante algunos medios locales. Dijo que tenía miedo de salir a la calle por futuras represalias, que no entendía por qué tanto ensañamiento y hasta deslizó la posibilidad de dejar el país.

Santiago Bereciartua, su abogado, contó que el hostigamiento continuó en los últimos días. El viernes, un patrullero de gendarmería estacionó en el frente de su domicilio por más de una hora. Y el sábado por la noche, las luces de un móvil lo encandilaron cuando volvía de un almacén. Alexis se asustó y corrió hasta su casa.

Interviene la fiscalía federal

Este lunes, Alexis y Bereciartua se presentaron en el tribunal federal para denunciar tanto el abuso como el posterior acoso de gendarmería. «Hay muchos testigos que presenciaron y escucharon el verdugueo. Esto le da fuerza a la presentación. No suele ser común en denuncias de este tipo», explicó el letrado.

La intención es poder «garantizarle una vida en plenitud» a Alexis y que su caso sirva de precedente en este nuevo desembarco de las fuerzas federales en la provincia. «Por suerte la cosa no pasó a mayores. Así y todos hay elementos para probar el abuso de poder y para identificar a los gendarmes que participaron del hecho», detalló Bereciartua.

Y agrego: «Alexis sigue con miedo y no quiere salir a la calle, lo que le está generando serias complicaciones en su búsqueda laboral. Me dijo que tiene intenciones de abandonar el país, lo está evaluando».

Un «protocolo» para conocer los derechos

El año pasado, la Asamblea por la Niñez y la Juventud confeccionó una guía didáctica para que los jóvenes sepan qué hacer cuando son víctimas de prácticas policiales que están fuera de la ley. Fue como respuesta al palpable aumento de la violencia institucional. Imprimieron «libritos» en forma de DNI en donde se detalla qué hacer cuando son detenidos. En el cartón, figura un teléfono abierto las 24 horas que está en manos de los abogados y los números de la defensoría provincial.

A partir de estos dos casos, la fuerza política Unidad Popular cruzó información con los referentes de la Asamblea para poder replicar la iniciativa en Funes dado los “resultados positivos” del proyecto. “En Ludueña, por ejemplo, hay chicos que nos contaron que tiempo atrás la Policía de Acción Táctica los tenía de punto y que ahora ya no ocurre más porque saben de este protocolo», confiaron.

 

FUENTE: RosarioPlus

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