Cayó estrepitosamente la construcción en Funes

El combo de devaluación, altas tasas de interés, alta inflación y tarifazos que deprimió el consumo no le pasó desapercibido al rubro de la construcción. Si se tiene en cuenta también que un crédito accesible como era el ProCreAr dejó de existir como tal, no llama la atención que los números de la construcción sean tan malos, pero deben hacer reflexionar a los decisores de la política económica nacional que son, en primer lugar, el presidente Macri y, en segundo lugar el superministro de economía de su gabinete: el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.

El boom de la construcción en Funes ya no es un boom. En el 2016 hubo una caída del 37% en los permisos de construcción solicitados a la Municipalidad con respecto al 2015. Sobre 648 solicitudes solicitadas en el primer año de Diego León Barreto al frente de la intendencia en el último año de Mónica Tomei fueron 1024. Todos los actores que participan del mercado de la construcción afirman que se siente “en la calle” la baja. Y para el 2017 le prenden una vela a San ProCreAr.

Pero primero: ¿qué tan grande fue el boom? Para eso es necesario hacer un análisis histórico: durante la intendencia de don “Siso” Marracino, los números que se manejaban eran bajos y acordes a una ciudad chica: entre 1991 y 1995 los permisos oscilaron entre los 18 y 28 por año, lo que mantiene la curva planchada (el gráfico toma desde 1989). 89 permisos se otorgaron en ese primer período.

El primer despegue fue con Juan Héctor Miguez al frente de la Municipalidad, a partir de 1996: Los permisos pasan la barrera de los 100 por año con creces. Su último año de gobierno, 2003, fue el pico más alto, con 247 permisos, totalizando 974 durante toda su gestión y haciendo el primer gran salto. Salto que se terminó de confirmar con Juvenal Rímini, cuya gestión elevó a más de 400 los permisos otorgados, con dos picos importantes que superaron los 500 en 2006 y 2010 y totalizando 3510 obras comenzadas en sus ocho años de gestión. El boom había llegado a Funes.

En solo cuatro años, Tomei tuvo los números más altos, el mayor crecimiento año a año y la cima de la curva de evolución: empezó con 580 autorizaciones de obra en 2012 y aumentó esa cifra a 793 en 2013, 994 en 2014, y ya en 2015, cuando el crecimiento desaceleró y el boom empezó a decaer, hubo 1024 obras comenzadas ¿El total? 3392 permisos en cuatro años, casi la misma cantidad que Juvenal Rímini entregó en el doble de tiempo. Con la llegada de León Barreto, los problemas económicos y la caída del ProCreAr a nivel nacional que tanto aportaba a estas cifras, las estadísticas cayeron a niveles de 2012: 648 permisos otorgados en el primer año de gestión PRO en Funes. El boom pasó a ser un pif.

Análisis oficial. El secretario de Planeamiento Ariel Giménez Rita analizó la situación y entendió que “la naturaleza de la baja no es un panorama local de Funes, pasa en todas las localidades” y que “sigue habiendo emprendimientos en forma particular pero no con la intensidad que hubo en los últimos años”. “Hay un nivel de emprendedores que empuja bastante fuerte y otros que se ven limitados ya que construir ahora sale mucho dinero”, explicó el funcionario.

Para Giménez Rita, “los ciclos constructivos estuvieron ligados a un desborde de estos nuevos loteos que no fueron ligados con el equilibrio urbanístico”. En ese sentido, el ProCreAr “era limitado en los valores, pero un empujón fuerte para una casa que hoy está en 10 o 12 mil pesos el metro cuadrado para la construcción”. El titular de Planeamiento también culpó a la “pérdida de poder adquisitivo, que es notable”, pero miró con esperanza este 2017: “lo más quieto ya pasó, hubo incertidumbre que genera que la gente pare, revise, analice, pero lo que tiene nuestro pensamiento como país es que todo lo que pongas en ladrillo, de algún modo, siempre recupera su valor de trabajo”.

Los que diseñan. Los arquitectos también sienten la baja. La arquitecta Emilia Giantenaso atribuye la baja al final de los ProCreAr: “esa línea de créditos le servía al banco y al que construía, y hubo mucho trabajo gracias a eso. A mucha gente no le tocó, pero al que le tocó hoy vive en su casa”, pero también se refiere a la inestabilidad: “Argentina es muy inestable, no se sabe cuánto van a salir las cosas, entonces uno construye a largo plazo, son nueve meses, un año de construcción. Empezás pagando la bolsa a un precio y cuando terminás el valor varió dos o tres veces”. Por su parte, la también arquitecta Diana Bracamonte aporta que “hay quizás emprendimientos más grandes pero más limitados para menos profesionales y mano de obra calificada” y pone el ojo, otra vez, en la nueva línea de ProCreAr que saldrá este año: “se está empezando a percibir el interés por construir de nuevo”.

¿Y los corralones? No hay construcción sin materiales, por eso los corralones son un gran termómetro para medir el nivel de actividad: “el mes que pasó fue el que menos vendimos del año y comparando el año pasado, en la zona se cayó bastante. Tiene que ver con que hay mucho menos consumo, hubo lluvia, no hay gente que quiera hacer gastos de construcción, de renovación”, explica Ezequiel Mesineo, del Corralón Messineo.

Para Ezequiel, los motivos son varios. Por un lado, “la gente muy quieta viendo qué pasa con el dólar, es un mercado que se maneja mucho con el dólar y hay gente que está especulando con que suba, entonces no quiere invertir”. Por otro lado, los grandes capitalistas tienen inversiones más rentables: la vieja pero siempre andando bicicleta financiera: “los bonos que están rindiendo mucho más que la construcción. Es una competencia al mercado tradicional de servicios. Con las tasas altas y cómo se liquidan, comprás un bono y a las 48 horas lo vendés donde quieras, acá hacés la casa y hay que ver cuando la vendés”, dice Messineo, quien, por último, también se refirió a los ProCreAr: “Funes City, Funes Town, Funes Norte eran los barrios donde la gente compraba y sacaba los ProCreAr, al terminarse los créditos esa gente quedó sin construir, esa franja de consumidores hoy no está consumiendo”.

Pérdida de poder adquisitivo, inflación, ProCreAr frenado, Ahora 12 en la misma sintonía, inversiones más rentables. Muchas son las causas de este fenómeno extraño en Funes, de este boom que ya no es boom, sino un pif, en el que se ven perjudicadas en primer lugar las jóvenes familias que sueñan con construir su primer hogar. Las esperanzas de reactivación están y se materializan en el ProCreAr 2017. Mientras tanto, a prender velas.

 

FUENTE: Infofunes

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